DECLARACIÓN DE BADAJOZ 2006
POR UN COMERCIO URBANO
Y SOCIALMENTE RESPONSABLE

CONFEDERACIÓN ESPAÑOLA DE COMERCIO
CONFEDERAÇÃO DO COMÉRCIO E SERVIÇOS DE PORTUGAL



BADAJOZ, 17 DE MAYO DE 2006

1. La aportación del comercio

La aportación del comercio, en especial del pequeño y mediano comercio a la cohesión social, a la distribución de la riqueza y al bienestar de la sociedad europea es un valor reconocido por nuestras instituciones y las administraciones públicas.

En el proceso de construcción de la Unión Europea existen precedentes de declaraciones públicas de los organismos europeos que para la consecución del Mercado Único, la distribución comercial juega un papel clave para alcanzar plenamente este ansiado objetivo.

La actividad comercial expresa la vitalidad de una economía. El modelo de distribución comercial define el modelo de un país y es el reflejo de su sociedad.

El comercio y las pequeñas empresas comerciales son un generador neto de ocupación laboral y en especial de aquellos sectores de la población con más dificultades como son los jóvenes y las mujeres. Las cifras así lo manifiestan:

  • El comercio en Europa representa el 13% del PIB y en torno a 4,7 millones de empresas, el 95% micro y pequeñas empresas que dan empleo a 22,5 millones de trabajadores que deben satisfacer las necesidades de 450 millones de consumidores de los 25 países miembro de la U.E, siendo EuroCommerce la organización europea que representa estos intereses.
  • Así mismo, el 80% del comercio ibérico y el 24% del PIB de España y Portugal están representados por la Confederación de Comercio y Servicios de Portugal, CCP, que representa a 101 organizaciones sectoriales y regionales, representando a más de 200.000 empresas de comercio al mayor, minorista y de servicios y por la Confederación Española de Comercio, CEC, organización más representativa del pequeño y mediano y comercio español en la que están integradas 60 federaciones que agrupan a más de 1.500 organizaciones sectoriales y territoriales y a 400.000 comerciantes

2. La contribución del comercio a la sociedad

El comercio en el ámbito del sur de Europa, ha contribuido a lo largo de la historia al desarrollo económico y cultural, ha forjado tradiciones y modos de comportamientos sociales que como consecuencia se reflejan en los valores que definen nuestras sociedades.

Una característica diferenciada del modelo comercial en el área mediterránea es que su estructura se basa en miles de pequeños comerciantes que ocupan en las zonas urbanas los centros de las ciudades y de sus barrios configurando una trama comercial muy densa, próxima al ciudadano y con un fuerte carácter de empresa familiar en el que trabajan un número muy reducido de personas. Consecuentemente, la implicación en la estructura social y urbana del pequeño comercio es un elemento definitorio y singular de los países del sur de Europa.

Por otra parte, España y Portugal, han promovido la incorporación de las nuevas tendencias de la distribución comercial. Esto ha provocado problemas e inquietudes a los comerciantes locales. A pesar de ello, la competencia comercial ha favorecido oportunidades y nuevos retos que se expresan en formas actualizadas y modernas del comercio tradicional, que compiten con éxito con los nuevos formatos y con la gran distribución. En este sentido, llamamos la atención para que las actuaciones públicas propicien un equilibrio entre el pequeño, mediano y gran comercio de lo cual se beneficien los consumidores.

Si uno de los objetivos básicos de la Unión Europea es la cohesión social y el desarrollo sostenible, sin duda, potenciar el pequeño comercio es un factor decisivo para asegurar que las ciudades y pueblos, las regiones y los países cumplan con la responsabilidad social que nos demandan los ciudadanos, favoreciendo el crecimiento, el desarrollo económico y la calidad de vida.

3. Reglas comerciales y normativas legales del comercio

España y Portugal a través de las diversas administraciones han promovido en los últimos años normativas legales y programas respectivamente para la ordenación del comercio y para favorecer la competitividad de las pequeñas y medianas empresas comerciales.

Las regulaciones han tenido por objetivo fundamentalmente normativas relacionadas con el urbanismo comercial y el desarrollo de las medianas y grandes empresas de distribución comercial así como centros comerciales, la ordenación de los horarios comerciales, la defensa de los consumidores y de los usuarios y las diversas modalidades de las ventas de los comerciantes.

Estas normas han aportado beneficios al sector comercial teniendo en cuenta que han posibilitado al pequeño y mediano comercio hacer frente a la competencia de grandes empresas de distribución comercial sin renunciar a los principios de una libre economía de mercado que en términos generales nos permite mantener nuestro protagonismo en el sector. En ningún caso, han sido un obstáculo para el crecimiento y desarrollo de la distribución comercial en todas sus expresiones y formatos tal y como se puede constatar en los datos estadísticos que facilita Eurostat y los propios Institutos Estadísticos de nuestros países.

Por otra parte, la U.E. ha señalado en numerosos documentos oficiales e iniciativas legales en forma de Directivas y Reglamentos que el Mercado Único es un objetivo que favorecerá el progreso económico y social fruto de un mercado interior sin fronteras donde estén garantizados la libre circulación de los servicios y la libertad de establecimiento, tal y como se señala en la propuesta de Directiva de Servicios en el Mercado Interior.

Este objetivo deberá alcanzarse tal y como señala el artículo 2 del Tratado, ?promoviendo un desarrollo armonioso, equilibrado y sostenible de las actividades económicas en el conjunto de la Comunidad, un alto nivel de empleo y de protección social, la igualdad entre el hombre y la mujer, un crecimiento sostenible y no inflacionista, un alto grado de competitividad y de convergencia de los resultados económicos, un alto nivel de protección y de mejora de la calidad de medio ambiente, la elevación del nivel y de la calidad de vida, la cohesión económica y social y la solidaridad entre los Estados Miembros?.

Por lo tanto, procede a nuestro juicio garantizar que las normativas tengan en cuenta que en el ámbito del interés general debe ser protegido el comercio y para ello será necesario asegurar que la Directiva de Servicios que se está promoviendo en la U.E. y las normas y leyes que regulan el comercio en nuestros países, permitan reglas comerciales para que el pequeño y mediano comercio pueda competir en el Mercado Interior.

4. Declaración Badajoz 2006

Por todo ello, teniendo en cuenta el interés para los comerciantes de Portugal y de España, en el ámbito de la U.E. y de manera especial en las regiones y comunidades fronterizas, de favorecer un modelo comercial donde el pequeño comercio sea protagonista y lidere una oferta comercial competitiva y moderna presentamos la Declaración Badajoz 2006.

Esta Declaración supone compromisos para las organizaciones que representan al pequeño y mediano comercio en Portugal y en España, CCP y CEC y al mismo tiempo insta a los gobiernos de España y Portugal, a las instituciones de la Unión Europea y a cuantas administraciones y organismos públicos y privados tienen incidencia en el desarrollo del sector para que en sus actuaciones y responsabilidades tengan en cuenta la Declaración Badajoz 2006.

Queremos señalar que la Declaración Badajoz 2006 se dirige de manera especial a los Ayuntamientos y Corporaciones Locales, Gobiernos Autonómicos, Regionales y Provinciales y Agentes sociales por entender que sus responsabilidades en el ámbito del comercio son definitorias ya que tienen un gran impacto en el comercio y en la sociedad en general.

DECLARACIÓN BADAJOZ 2006
POR UN COMERCIO URBANO Y SOCIALMENTE RESPONSABLE

1.Las asociaciones de comerciantes en general defendemos un modelo de comercio urbano, es decir, un comercio situado en plazas, calles, en mercados y ferias próximo al ciudadano.

2.Asegurar y garantizar a los consumidores la plena libertad en la elección para llevar a cabo sus compras conlleva sin duda alguna promover el desarrollo del pequeño comercio.

3.El comercio es el mejor escaparate y la imagen de marca de una ciudad, y por tanto se ha de procurar que las administraciones integren el comercio como una función básica en la planificación urbanística y en el ordenamiento general de las ciudades. Los comerciantes contribuimos a la calidad de vida de los pueblos y ciudades.

4.El desarrollo del pequeño comercio expresa la vitalidad de una economía, es el primer y más inmediato generador de puestos de trabajo y favorece el crecimiento y el desarrollo económico allá donde está presente.

5.El pequeño comercio siempre se adapta a los cambios económicos y sociales y por tanto el consumidor obtiene grandes beneficios en la obtención de productos y servicios ya que el comercio es capaz de satisfacer todo tipo de demanda para todo tipo de consumidor.

6.Los consumidores valoran la aportación que el comercio hace para que las ciudades cuenten con unas calles comerciales donde realizar sus actividades de compra y de ocio se puedan llevar a cabo en óptimas condiciones y al mismo tiempo sea un placer para sus sentidos. El impacto del comercio en la vida de los ciudadanos es un factor que hay que tener en cuenta.

7.Los comercios son centros de actividades humanas y respetan las normas ecológicas, éticas y sociales en los productos y servicios que venden.

5. Consideración final

Siendo el comercio un sector estratégico de la economía en la U.E. y en los países ibéricos, España y Portugal, manifestamos que las iniciativas políticas de las administraciones públicas han de contribuir a la mejora de la competitividad del sector para que mantengan el papel descrito en la Declaración Badajoz 2006.

Consecuentemente, reclamamos la atención de los poderes públicos para garantizar en primer lugar mediante normativas, leyes, reglamentos y Directivas, la ordenación espacial del comercio, teniendo en cuenta las condiciones del territorio, de las tramas urbanas, de la sostenibilidad, y por otra parte, políticas activas que permitan un entorno competitivo al pequeño comercio con estímulos sociales y laborales, económicos y fiscales, de promoción y de dinamización tanto territorial como sectorial y profesional, y unos entornos legales en general para que el comercio pueda desarrollarse, garantizando una sana y leal competencia en beneficio de los consumidores y de los ciudadanos en general.

Así mismo, nos comprometemos desde las organizaciones que representamos al pequeño y mediano comercio y a todos los comerciantes ibéricos a favorecer y promover la competitividad en el sector mediante iniciativas y propuestas que permitan ofrecer a los consumidores la mayor posibilidad de elección y unos servicios a precios más bajos por un comercio urbano y socialmente responsable.



Pere Llorens i Lorente    José António Silva
     Presidente de la CEC        Presidente de la CCP